POR ARLETIS ARANGO OÑA

Desde todos los tiempos, los jóvenes han intentado revolucionar el entorno, ser diferentes, crear lo que a su entender sería una mejor sociedad o destino. En este empeño se integran los miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), vanguardia desde 1962 y defensora a ultranza de este sector.
Una de sus más fieles continuadoras es Yaneisy Fuentes López, quien a sus 31 primaveras ha logrado establecerse como una de las militantes más queridas y respetadas por su consagración y sacrificio en la defensa de la Patria.
«Soy de Matanzas. Provengo de una familia de formación partidista y mis padres eran militares, te imaginarás que el amor por mi país viene de mi casa. Desde ahí comenzaron a inculcarme valores como la responsabilidad.
«No existía actividad en la que no estuviera involucrada. Estuve identificada con los CDR infantiles, especialmente desde mi barrio, el Reparto Armando Mestre, donde obtuve reconocimiento a nivel nacional en la recogida de materias primas.
«En la primaria Seguidores de Camilo y Che fui presidenta de colectivo, y el concurso La flor de mi mariposa que se hacía desde Cultura, me dio la oportunidad de cultivar los buenos valores, sobre todo la humildad y el sentido de cubanía. Era el orgullo de mis padres: culminé mis estudios de esa etapa como la alumna más integral y el primer expediente».
La adolescencia, etapa difícil o desagradable para muchos, no significó un cambio de pensamiento para Yaneisy.
«Fui elegida monitora de Biología. Ayudaba a mis compañeros de clases o a otro grupo de
estudiantes y así regresé a mi pasión por representarlos: me
seleccionaron como presidenta de colectivo nuevamente. Esto no dañó mis
notas, gané concursos provinciales y nacionales de Biología, asignatura a
la que más amor profesaba. Otra vez resulté alumna más integral, ahora a
nivel municipal.
«Después todo sucedió muy rápido. Por mi vocación decidí ingresar al Instituto Politécnico de Informática (IPI) con la visión de optar por la docencia. En el propio centro, fui uno de los procesos especiales de la UJC y se me encomendó el cargo de secretaria del comité primario para dirigir a 400 militantes. Cuando culmino los estudios se me asigna ser cuadro profesional de la UJC en dicho centro en 2006; y en 2007, por los resultados, me proponen la tarea de llevarlo en la Vocacional y el IPI, que son grandes centros de referencia nacional y que ya sumaban 1 900 estudiantes de la juventud.
«Gracias al trabajo y los resultados me otorgaron la oportunidad de atender la esfera educacional, la salud y el deporte desde el municipio yumurino. Logramos establecernos en el trabajo con la FEEM y los pioneros, con centros de referencia, en la atención a los atletas jóvenes, y la posibilidad de las olimpiadas y juegos especiales».

A pesar de estos resultados, Yaneisy no cesa en su empeño de integrar más jóvenes a las filas de la organización que representa.
«Actualmente intentamos mayor integración a las actividades. Queremos que además de los militantes se sumen los que no lo son, en función de que sientan representatividad y credibilidad, aspectos que forman parte de nuestro sistema de trabajo a partir de las conexiones que hacemos para acampadas, trabajos voluntarios, y en ese afán comprometerlos, para que se consideren importantes y motivados».
Fuentes López fue seleccionada también delegada al X Congreso de la UJC, donde de mostró lo que faltaba por hacer en materia de política e ideología con sus coetáneos.
«A partir de que Matanzas constituye un municipio con características diferentes a otros en lo económico, político y social, las principales empresas que atendíamos, y los sectores más representativos que eran Salud y Educación, necesitábamos establecer estrategias para trabajar con los jóvenes atendiendo a nuestras particularidades».
Pero no todo resultó color rosa en su vida. La salud le jugó una mala pasada cuando en su etapa de superación en la escuela Ñico López, necesitó recesar sus funciones para atravesar por el difícil momento del salón de operaciones.
«Me enfrenté a mí misma, estaba recuperándome, pero necesitaba saber que todo en el trabajo estaba bien. Mi mente estaba en cómo continuar con mis responsabilidades sin dañar mi salud.
«En 2016 integro el Comité Provincial de la UJC en los sectores de
Educación, Salud, Deporte, y la atención a la Feem y la FEU. Logramos
completar las estructuras de la Salud
en los municipios que estaban incompletas y que se enalteciera el trabajo de los médicos,
enfermeras y técnicos jóvenes.
«En Educación estuvimos vinculados con las olimpiadas de la enseñanza especial y con los niños sin amparo familiar. Se demostró cuántas cosas nos pueden enseñar y cuánto podemos aprender de ellos para futuras actividades y el funcionamiento de la OPJM».
Yaneisy habla de sus logros con un brillo único en los ojos. No puede entender que en la actualidad algunos nieguen su entrada a las filas de la organización que respalda y representa a los jóvenes cubanos.
«A veces creo es por desconocimiento. Partimos de las cosas que no hacemos y de cuántos espacios no les dedicamos a los jóvenes, de cuánto nos falta para vincularnos con ellos en los procesos que viven cotidianamente, y sobre todo acompañarlos en las buenas y conocer de sus preocupaciones en las malas.
«Creo que todo parte de ahí. Solo les tocamos las puertas para lo que tiene que ver con la objetividad y el funcionamiento de la organización, y no para educarlos y transitar con ellos por cada uno de los procesos desde la niñez hasta la universidad. El método está en hacerlos participar más y darles tareas para que sientan que son importantes en la toma de decisiones de la organización y de los procesos del país».
Despidiéndose de la organización que la acompañó en su crecimiento personal y profesional para cumplir otras funciones, ahora desde las filas del Partido, Yaneisy mira hacia atrás y reconoce lo que le debe a su “gente” de la juventud.
«Estos años me aportaron herramientas en el aspecto personal, para organizarme mejor, superarme, enfrentar las pruebas que nos pone la vida y aprender a controlar los impulsos por las situaciones que se puedan presentar. Pero, sobre todo, me enseñó a aprovechar cada momento para hacer lo que nos toca, e intentar hacer historia en cada tarea que se nos presenta con entrega y dedicación».



